domingo, 9 de agosto de 2009

The battle for a religion's heart





La constante disputa entre los musulmanes radicales, populistas y moderados, genera, cada vez, más dudas para considerar la posibilidad de un enfrentamiento violento en busca del poder.

En Egipto se encuentra la universidad sunita más importante, y así mismo, es allí en donde se ha adoptado principalmente el ideal de poder islámico que es promovido principalmente por los radicales. Sin embargo, y para suerte de muchos, los musulmanes de tal inclinación han perdido notablemente su influencia, pues el pueblo ha declinado ante la propuesta del grupo Yihad Islámico Egipcio, el cual, a través del terrorismo pretende derrocar al actual régimen vigente, para instaurar un Estado Islámico, para atacar directamente los intereses estadounidenses e israelíes. La falta de apoyo por parte del pueblo egipcio ha revelado un fracaso tangible para los radicales.
A pesar de esto, los revisionistas y reformistas, quines hacen parte de la oposición, han tenido que mitigar sus voces de protesta por miedo de que se les sea negada la posibilidad de ser reconocidos hijos de Alá.

Sin embargo, algunos pocos que se han revestido de valor, se han atrevido a pronunciar su inconformidad, haciendo que actualmente el panorama de Egipto tenga un abanico de factores convergentes. Ahora, bajo la administración de Barack Obama en Estados Unidos, y no de George Bush, la ansiedad y la presión para los musulmanes redujo notablemente, pues la campaña política que rige a la principal potencia económica mundial tiene nuevos (e incluso más importantes) intereses, aparte de alimentar la guerra casada con Irak. Esto, junto con la posibilidad que tienen los musulmanes ahora de contar con más medios de comunicación en ciertos lugares les permite abrir su perspectiva cultural y social hacia otros horizontes intelectuales.

Es así como, a pesar de que improtantes personajes influyentes del islam radical, como Yusuf al-Qaradawi, han mantenido firme su constante lucha por defender tales intereses, gran parte de la población islámica ha optado por rechazar la propuesta Yihad, ya que para nadie es un secreto que la ideología de tal grupo es rechazada en su totalidad por la Comunidad Internacional. Consecuente a esto, los musulmanes han adoptado una posición individualista, pacifista y fundamentalista, con la cual pretenden seguir un comportamiento digno y guiado por los lineamientos se su religión.

Personajes públicos como el escritor Qimani, han sido amenazados de muerte por publicar abiertamente libros en donde se hace un fuerte cuestionamientos de la historia del Islam. A pesar de que muchos de sus libros fueron prohibidos al ser declarados blasfemias, Qimani declara abiertamente que, a pesar de sus escritos, en los que a puesto en duda ciertos dogmas de la religión, es creyente, más no se atañe estrechamente a los lineamientos musulmanes.


A pesar de que el escritor ha vuelto a ser amenazado, él, junto con el apoyo del gobierno y de otros intelectuales, ha manifestado que no se dejará intimidar por las intimidaciones que ha recibido, y que, por el contrario, invita al clérigo a un debate abierto y de frente al pueblo musulman. Pese a esto, la propuesta no fue aceptada.

El valor que tiene actualmente Qimani pocos habitantes de Egipto lo poseen, pues el islamismo radical ha conllevado a que el pueblo se mantena sumiso ante las amenazas que profesan aquellos que pretenden perpetuarse en el poder.

Para ver el artículo de la edición impresa de The Economist haga click en el siguiente enlace:
http://www.economist.com/world/international/displaystory.cfm?story_id=14179219