domingo, 4 de octubre de 2009

¡Comienza la expectativa de toda una semana!

Septiembre 29 de 2009Primer día de la Semana de la Comunicación

Había sido amplia la expectativa que los carteles y correos habían anunciado para la sexta versión de la Semana de la Comunicación. Sin embargo, apenas sería el segundo año que presenciaría este evento, que como siempre, está diseñado para todos los gustos que se pueden encontrar en una misma rama: el periodismo, la comunicación y la multimedia.

Sin embargo, no se puede negar que aunque no fuera una semana de receso, sí sería una oportunidad perfecta para darnos un “break” del cotidiano horario de clases y el corre corre de un salón a otro.
El día soleado vislumbraba un maravilloso inicio de un proyecto que se venía planeando desde comienzos del periodo 2009-II. Allí se vería reflejado el resultado del esfuerzo de toda una facultad que busca contribuir al amor de nuestra profesión con casos reales, con testimonios inspiradores que nos avivarían las ansias de ser profesionales… Ó, tal vez, hacernos cuestionar si es verdaderamente este el camino que deseamos para nuestro futuro.

La primera actividad del día tenía un nombre llamativo, aunque comprometedor: “Los jóvenes sí pueden transformar a Colombia”. Ese era una llamado de atención para nosotros, que tal vez nos sentimos demasiado cómodos y desentendidos con la realidad nacional, a pesar de que nuestra profesión es una de las que más alerta debe estar a favor de las soluciones sociales… Porque los problemas ya los conocemos todos.
El invitado que daría esta charla era Luis Carlos Vergara, egresado de la Universidad de La Sabana como abogado. Él fue años atrás, junto con cientos de jóvenes más, el fiel ejemplo de la responsabilidad que nos compete como revolucionarios de corazón. Ese llamado que tenemos no de lanzar piedra y quejarnos sin hacer más… Sino el sentido de conciencia y de pureza que nos caracteriza al todavía no estar involucrados en un sistema viciado por la corrupción, el poder y el dinero.

Luis Carlos junto con los otros cientos de jóvenes de todas las universidades del país, lograron que se considerara la Asamblea Nacional Constituyente para reformar la constitución de 1986, para que fuera renovada en la que conocemos actualmente como la Constitución Nacional de 1991 a través de un arduo proceso que requirió de constancia, decisión y conciliación.

Estos elementos fueron fundamentales no sólo para su organización y trascendental éxito, sino para que los medios de comunicación visualizaran en ellos la inconformidad nacional bajo la que muchos se quejaban, pero, como es usual, no hacían mucho al respecto. Este fue un paso magnánimo para la democracia y la institucionalidad del país, ya que más allá de adecuar nuevos lineamientos correspondientes a una sociedad contemporánea, dio paso para que se transformara una democracia representativa a una democracia participativa.

Luego de una charla tan comprometedora con la conciencia, llegó una bastante inspiradora para mi profesión: “Volver a lo fundamental del periodismo”. Y en realidad su nombre no hiso alusión directa al tema del que se habló, pero definitivamente fue gratamente compleja. El experimentado periodista estadounidense Charles Wiley fue quien dictó la conferencia. Él, quien habló en su lengua materna, se extendió por todas las problemáticas que nos preocupan como utópicos periodistas estudiantiles que no hemos salido a un campo laboral; las empresas comunicacionales que dan preferencia a la pauta antes que a la noticia, a la cultura y la educación, los riesgos de un reportero de campo en conflictos bélicos y la responsabilidad que tienen los medios de crear opinión pública fueron los temas de mayor controversia y agrado.

Y es que ¿cómo no quedar anonadado y con ganas de salir corriendo a cubrir la noticia, la verdadera noticia, con el testimonio de una eminencia que habla de manera elocuente pero interesante, y que además ha cubierto más de once guerras y ha vivido en múltiples situaciones en las que ha debido ser profesionalmente arriesgado pero personalmente racional? Sólo un personaje así es capaz de inspirar a todo un auditorio colmado de futuros periodistas que guardaron su mensaje más importante: “The most important mission is to build character… Keep trying to achieve it, even if you fail”.

Para finalizar el día, los estudiantes más destacados por su desempeño académico fueron premiados. Para mi satisfacción como representante y como futura colega, puedo decir que tres de los diez escogidos como Alumnos Distinguidos son compañeros míos en los que veo un potencial de excelentes profesionales con capacidades intelectuales pero lo más importante, humanas y sociales. Por eso, me alegro que Camila Mejía, Iván Ángel y María González hayan disfrutado de tan especial mérito.
Por: María Alejandra Olano Venegas

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