domingo, 30 de agosto de 2009

¡Un recorrido hacia el mundo literario!

La ciudad abría las puertas para que personas como nosotros fuéramos a despejar nuestras mentes con un sin fin de textos, de palabras regadas en papeles con portadas, un lugar donde se podía compartir lo mismo con gente de muchos lugares. La feria del libro. Como todos los años tenía lugar en Corferias, un lugar abierto que podía abarcar a miles de personas que querían pasar un día rodeados de literatura.

El arco de las banderas nos dio la bienvenida a este lugar en donde desde la entrada pudimos ver el arte que nos rodeaba. Al entrar a la feria del libro no sabíamos a cual pabellón dirigirnos primero. Nos sentíamos ansiosas por disfrutar del lugar, el cual nos tenía asombradas debido a la cantidad de cosas que nos ofrecía.
Nuestro primer contacto evidente con la feria fue con un imitador de Albert Einstein, no podíamos dejar pasar ese momento al olvido y decidimos capturarlo con una cámara digital que una amiga traía en su bolso de cuero. Al entrar al pabellón de temas internacionales encontramos un estante de la embajada de la R.I de Iran; y no sólo a nosotros nos llamó la atención, alrededor de este lugar había por lo menos 15 personas más.

Luego decidimos darnos un paseo por el pabellón donde los estantes de las universidades tenían lugar. Al llegar allí, pudimos conocer muchas que nunca nos habían interesado y también ver como había jóvenes con sus padres viendo cual era la mejor universidad que les iba a brindar un mejor futuro. Nos llamó la atención la preocupación de un niño de alrededor de 17 años que con su mirada daba a entender a su padre la fascinación que tenía por la educación superior, y por una universidad en especial.

Al salir de este pabellón fuimos al número cuatro, en el cual se presentaba el país invitado que era México. Cuando entramos pudimos ver que este estaba rodeado de espejos con imágenes de personas, nos sorprendió ver que había una barra en la cual estaban vendiendo botellas de José Cuervo, un tequila muy reconocido en México, y de su cerveza nacional Corona. Al entrarnos más en el lugar pudimos ver que había mucha gente amontonada tomando fotos. Sentimos curiosidad ¿y por qué no matar esas ansias? y decidimos ir hasta allá, pero por la cantidad de personas al principio se nos dificultó ver bien una escultura de un gran dragón, que después de preguntar nos enteramos que éste representaba a la raza mexicana.

Si uno va a la feria del libro no puede irse con las manos vacías, teníamos que llevarnos algo de este maravilloso lugar, por tal conjetura nuestra, nos aventuramos en la búsqueda de un texto literario. Nos dirigimos al pabellón donde se encontraban los libros de editorial Norma, donde se encontraba bastante que gente. Buscamos un libro que, por obvias razones, fuera de nuestro interés y que tuviera que ver con organizaciones internacionales, nos demoramos un poco buscando, pero finalmente encontramos un libro de Santiago Tarín que se titula “Viaje por la mentiras de una historia universal”.

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